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sábado, 11 de diciembre de 2010

VLOGS



Hey boy I really wanna see if you can
Go downtown with a boy like me

Hey boy, I really wanna be with you
cause you just my type.
Ooh na na na na
I need a boy to really take it over
Looking for a boy to put you over
Ohh, ohh


Y aunque esa versión era mucho más cacofónica, le gustaba mucho más cantarla. A pesar de que no reflejaba para nada la realidad en que él vivía o por la que él estaba pasando. Todo era una ilusión, o sea él esperaba decirle eso a alguien, lo de la canción pues, pero ni eso podía hacer, no era rechazado, pues nunca se había lanzado asía alguien para pedirle algo. El temor lo acojonaba jodidamente.



Sus finales ya habían acabado hace unos días, más o menos dos. Y aunque había tenido uno que otro tiempo libre, sencillamente no le había dado la gana de ejercitar la mano, escribiendo claro está. La inspiración se había despegado de la parte derecha de su cerebro y había obstruido eso que algunos llaman imaginación. Al fin y al cabo sus lectores eran pocos, nadie a decir verdad.



La inspiración, la falta de, y los estudios, había hecho que no tecleara nada en eso que llamaba blog. Pero al fin y al cabo su prioridad era el estudio, prioridad que había valido la pena, unos cuanto sobresalientes a nadie le hacen daño de vez en cuando. Ahora sonaba “Digital Love” y en su algarabía él no paraba de bailar. El éxtasis del momento lo había hecho olvidar de su dolor en las rodillas, ahora, gracias a Daft Punk, podía sentir la libertad tocando sus manos, pies y cabeza.



-Ya pero de que va todos esto ¿O sea tiene algún sentido lo que me estás explicando? ¿es un cuento acaso? Un cuento tiene que tener un nudo, tiene que pegarme en las tres primeras palabras, tiene que ser un K.O... Solo he leído hasta donde escribiste por que en fin, te conozco y te aprecio, pero sinceramente esta es una completa mierda, o sea no tiene ni pies ni cabeza, de que va tu historia.



-No lo sé, carajo. Nunca se dé que va a ir un asunto. Cuando estás haciendo un video vlog, o algo así, ¿acaso sabes de lo que vas a hablar? Pues no!, no sabes de lo que vas a hablar porque la mayoría de tus videos comienzan con bueno no se de lo que hoy les voy a hablar, y luego sigues y comienzas hablar.



-Sí pero lo mío tiene una edición, por lo general trato de cortar sea parte ¿manyas?. Tu no, apuesto que ibas a seguir escribiendo tu absurda historia e ibas a acabar con un bueno no se qué es lo que les quise decir. Y de seguro lo ibas a poner en tu blog, me equivoco.



- Seguramente no, sueles tener razón en todo. Pero es que te juro que es mi manera de escribir, el solo escribir las cosas, mis dedos fluyen al ritmo de la música, del programa o de lo que en ese momento esté escuchando. Ni siquiera sé porque esta conversación está en medio de eso. ¿Por qué estás en mi cuento?



- Porque quiero estar, soy un personaje de él, pero aún no hablabas de mí y soy lo más paja del cuento.



- ¿Lo más bacán del cuento? Brother, te iba a mencionar una vez, solo eras un vlogger de youtube que MI personaje principal estaba viendo para no aburrirse. Nada más, “estaba sentado frente a la computadora observando a algún conocido vlogger”¸Eso te parece que iba a ser lo más bacán del cuento.



- Bueno si es que me quieres bajar a ese nivel de hecho voy a solamente tener una aparición estelar, (perdón, pero que graciosos decir estelar, cuando tu blog tiene menos visitas en todo un año que las que hacen a mis videos en un día) de solo cinco segundos. Pero si es que decimos que gracias a MI video él cambió su vida =) jaajaja, puede ser una opción bastante graciosas. Mucha gente cambia su vida gracias a mí.



-Como digas, pero no será eso. Oe me voy , el internet está mal.



GRACIAS speedy.

jueves, 21 de octubre de 2010

Purple Wednesday



*Inspirado en el final de temporada de Queer as Folk.

Un cielo estrellado era el telón de fondo de aquella bella escena, en

realidad el cielo de Lima no era nido de ninguna estrella y por aquel descampado botadero de basura no se avizoraba ninguna bella escena. Solo lágrimas caían de sus ojos.

Ese día él se había levantado muy temprano, seguía su rutina diaria: tendía su cama, se sacaba sus pijamas, se bañaba (cantando alguna canción – esa vez fue “I want to hold your hand”-), se cepillaba los dientes (otra vez sonaba una canción “Manic Monday” – era lunes by the way -) y revisaba en su computadora su bandeja de entrada y, al no resistir la tentación, abría su Dailybooth. Respondía los mensajes que tenía que responder y se tomaba una foto para subirla al DB. “Hey Dailybooth, today is manic Monday #Q what are you going to do today?” Saludaba a la señora que le alquilaba el cuarto y sacaba su bicicleta negra de diseñador y alistaba su morral para iniciar el pedaleo.

Sus apretados jeans marcaban las delgadas piernas de Yácomo y su plano vientre por momentos quedaba descubierto. Doblando la siguiente cuadra ya estaría en la universidad, engancharía su bicicleta, saludaría a quienes tendría que saludar, fumaría un Marlboro rojo y le enviaría un mensaje de texto a Felipe “Tu vieja te va a gritar, despierta bonito”

-“¡Felipe vas a llegar tarde al colegio, ya levántate pues. Cuantas veces uno te tiene que llamar para que te levantes!”

-“¡ya voy!, me estoy cambiando no entiendes. Ayer me he quedado haciendo las tareas hasta tarde!”

-“¡Te quedas ten el Internet, tú crees que una es sonsa!

Siempre llegaba tarde, nada estaba organizado en su vida. Se levantaba, abría sus cajones, no encontraba ropa, la buscaba en la ropa sucia, la olía, y se la ponía – si no siempre la ropa olía bien pero... ¿Para qué se habían inventado los perfumes entonces?- . Se lavaba la cara, se ponía un jean, bajaba, saludaba a su mamá, tomaba un jugo de naranja y salía. Por lo general dos minutos más tarde regresaba para sacar algo que seguramente se había olvidado. Ese era Felipe, descuidado con su vida, descuidado con su familia, descuidado en la gran ma

yoría de cosas. Subió a su cuarto y buscó su celular, cuando lo encontró se dio cuenta del mensaje “vaya mierda, mejor me hubieras llamado así me despertabas de una vez por todas”

Tenía que tomar taxi, no había de otra, ya eran casi las 7:40 y su micro se demoraba casi 40 min. Siempre gastaba más dinero del que podía, y solamente por descuidado. Sacó su celular y lo llamó.

-“ya estoy yendo a mi cole ¿hoy vas a ir a la fiesta de mi amigo no?”

- “No se Felipe, alucina que, puta, soy tres años mayor, ya no estoy pa

ra fiestas de cole”

- “Oe no jodas, me lo has prometido. No importa, te van a caer bien, además mi papá ya me prestó el carro, le he tenido que meter un florazo”

- “JAJA ósea no voy a poder tomar ni para desaburrirme”

- “con migo nunca te aburres Yácomo”

- “Tengo que entrar a clases ya, cuídate y cuidado. Yo termino mi clase de Antropología a las tres, así que tres y media te voy a pasar a recoger, vamos a mi casa, pedimos algo y luego te llevo a la tuya para alistarnos. ¿Tú viejo no pasará por ahí no?”

- no, no; no te preocupes y mi mamá también va salir a un tono con sus amigas de su promoción.

- ya bravazo me siento más tranquilo, luego hablamos lindo “

El día trascurrió normalmente, Yácomo hacía alarde de sus conocimientos cada vez que podía y a través de sus participaciones llegaba a engatusar a alguno de sus viejos maestros, nada importante pues su timidez no le permitía llegar a obras mayores, además por ahora todo estaba bien ¿No?

Felipe era cuestión aparte, las notas bajas iban de mal en peor. Era un chico inteligente y perspicaz, no por algo había podido conquistar a alguien mucho mayor que él, jajaja no no tanto. Pero el estudio no se le daba mucho, para que iba a estudiar si quería solo editar videos todo el resto de su vida.

Como sea. Se encontraron a las tres y media de la tarde, Yácomo lo pasó a buscar a su colegio, en realidad lo esperó unas cuadras más allá para evitar el roche, algunas de las amigas de Felipe ya lo sabían y no quería causar más alboroto.

“Hola, que tal tú día?”

“no bien no mal, clases todo el día ¿vamos a tu casa?”

"Si, ya vamos, anda pensando que vamos a pedir”

"Te quiero a ti, me gustaría poder besarte ahora mismo”

“JAJAJA a mi también pero a la sociedad no “

Tomaron el carro y se sentaron en los asientos del fondo, estaban cogidos de las manos pero siempre cautelosos por si acaso algún mirón los juzgue, o peor aún se quisiera unir a ellos. No hablaron mucho, Felipe siempre se quedaba jato y Yácomo aprovechaba algún rato libre para leer, algo ligerito pues, no a Kant.

- “¿Pardos? “

-“Si está bien, en el colegio solo comí una mandarina así que puta me cago de hambre.”

- "Ya dale, voy a la cocina para traer el teléfono y a pedir algo”

Entre dailybooths, fotos, besos y caricias pasaron el rato. Y si te estás preguntando si tuvieron sexo, pues no lo tuvieron, Felipe aunque no era inmaculado no se sentía muy cómodo con la idea. Ambos se bañaron juntos, se alistaron y salieron para la casa de Felipe. Cuando llegaron, tal como lo había dicho Felipe, su mamá no se encontraba, al ser aún temprano se tiraron en la cama de sus padres y se acostaron juntos para ver un poco de televisión. Al ya ser la hora de partir, Felipe trajo las llaves del carro y las puso en el bolsillo trasero del jean de Yácomo, tocándole un poco las nalgas. Ya en el coche salieron para la casa de su amigo, donde iba a ser la fiesta.

En la fiesta la gente lo único que hacía era rumorear, no se sentía nada bien. Y

ácomo con uno de sus anteriores novios ya había pasado por esto, él también había tenido un novio mayor, él sabía lo que se tenía que hacer para que ya los dejen de mirar. Salió al jardín de la casa y armó un porro, tenía que estar un poco relajado, el no era igual de avezado que su ex. Lo prendió y le lanzó al novio de una de las amigas de Felipe, ahora ya mucho más relajado – y tonto - se fue del jardín, entró en el salón de la casa y se acercó a su novio, lo cogió de la mano y lo sacó a bailar, Felipe algo nervioso solo le siguió la corriente, Yácomo lo besó, sí, lo besó delante de todos, no le importó, Felipe aceptó el beso y lo abrazó. Nadie más dijo nada en la fiesta.

- ¿Está en el hospital? Pero… ¿qué le pasó?

- Solo ven rápido, tú no sabe lo que pasó?

- No, no me dijo nada, solo no me llamó, es lo único raro

- No debió de haberse metido contigo, ahora está postrado en una cama, y solo Dios sabe cuanto tiempo se va a poder quedar así.

- No me diga eso señora….

Nada ya tenía sentido, lo habían golpeado brutalmente por su culpa. El beso

había confirmado muchas sospechas y les había callado la boca a algunos pero también había asentado el odio de un grupo de personas y les había llevado a la acción. Solo tomó un carro y se bajó en el último paradero. Prendió un porro, lo fumó, buscó un lugar donde sentarse y solo lloró.

Ilusiones perdidas, sueños rotos, homofobia en el aire…


Ya que estás acá.. comenta ¿no?

lunes, 30 de agosto de 2010

Augusto


So why'd you fill my sorrows/ With the words you've borrowed/ From the only place you've known/ And why'd ya sing Hallelujah/ If it means nothing to you/ Why'd you sing with me at all?

  • Oe ya bájale a la música, vas a entrar en depresión…
  • Calla, un poco de feeling a esta hora no cae nada mal.
  • Para ti a ninguna hora el sentimentalismo cae mal. Pero en serio me preocupa que todo eso se cruce con las chelas y te choques webom.
  • No va a pasar nada, tranquilo. Estás conmigo estás con Dios.
  • Si mierda, ríete nomás. Será un Dios con d minúscula.
  • No me vengas con tus rollos, Dios solo hay uno y soy yo.

Iban ya doblando por la carretera, todo el horizonte ya estaba rojizo, pronto iba oscurecer. No fue una buena idea salir tan tarde, no fue una buena idea que el plan salga tan espontáneamente, ni tampoco fue una buena idea tomar un par de cervezas y fumar un porro antes de partir. Sin embargo ambos querían salir de Lima. El trabajo en una conocida revista capitalina y el ser profesor de varias universidades y a la vez ser columnista en dos periódicos, a los dos los tenía muy estresados, agotados e idiotizados. Si, hace varios meses que no habían abierto un libro por placer, todo lo que leían tenían que ver con lo que iban a escribir, con lo que iban a enseñar, con lo que iban a corregir. No habían sentido el éxtasis de cerrar un libro ya terminado, sintiendo un pequeño cosquilleo en la lengua con ganas de inventar otro final. No habían tenido un orgasmo intelectual hace mucho tiempo, producido por nuevos conocimientos que les interesaban. No se habían quedado asombrados después de ver una buena película. Ya no eran humanos. Ya no eran intelectuales, nunca lo fueron pero jugaban a serlo.

  • Tenemos que llegar a algún lugar donde poder estacionarme para poder jatear un rato.
  • Por eso no se manejar, hubiera que tenido que manejar de noche.
  • Por huevón no pasaste el examen.
  • Aún mi punto de vista es válido, estuviera ahroa manejando lo que queda de viaje.
  • Igual podrías manejar, no creo que un policía nos pare y te pida tus documentos.
  • No no va a pasar eso pero igual me da miedo cagarla, al menos si muero no quiero ser yo mismo el propio responsable, supongo por eso existen los buses interprovinciales o los amigos imbéciles.
  • JAJAJA ahorita me choco webonazo.
  • Yo no hubiera tenido la culpa.

Todo siguió como debía de seguir y todo pasó como debía de pasar. Llegaron a algún lugar de la sierra cuyo nombre no recuerdo ni quiero recordar. Más o menos a las cuatro de la mañana el pueblo anónimo les “dio la bienvenida”. Tardaron una media hora en llegar a la plaza principal donde dieron un par de vueltas para buscar un hotel. Cuando lo encontraron, dispusieron a registrarse y se tumbaron en sus camas hasta las doce del día.

  • Oe levantate!
  • Ya estaba despierto. Porsiacaso he venido a DESCANSAR
  • Si pero igual me cago de hambre, no podía seguir durmiendo.
  • “este hotel es mejor, viene con servicio de cuarto” yo te dije webonazo.
  • Ya pues ya fue, además tenemos que regresar el martes a trabajar, ni para cambiarnos a otro hotel. Parate nomás y acompáñame a tomar desayuno.

Lo barato por algún lado sale caro. La estancia fue bastante tranquila. El lugar no era uno muy turístico. Ambos pasaban los días sentados en sus camas, leyendo alguno que otro libro. Fumando miles de cigarros y cientos de porros. Tomando en las noches un culo de vino. Nada mejor para relajarse.

  • Dentro de un ratito ya estamos en Lima la sucia, la horrible, la gris.
  • Así es, de que hubieras vivido en ese pueblito. ¿de diller?
  • Suficiente teníamos para hacerla.
Antes de salir se habían tomado un par de botellas de vino, Juan Manuel había tomado, fumado y lanzado. El pasar algunos días con su amigo le había traído un par de pensamientos “sucios” a su cabeza. Tenía que sacar todo eso de su cabeza, tenía que olvidarse de lo que había pasado. Augusto sonreía hacía el horizonte, con los ojos llenos de vidrios y cortados. El carro se había descontrolado, los reflejos de JM no estaban al cien por siento, los recuerdos de esos días habían aparecido como una pantalla plasma delante de su cabeza, el mirar a la carretera ya no importaba, el no podía estar enamorándose. Isabel era la mujer de su vida. El no podía ser del mismo tipo, era amigo de Augusto y normal. Quizá el pelarse con Isabel le había causado todos esos pensamientos, quizá ahora ya nada valía sentido, quizá la sociedad lo había reprimido, quizá no debía de haber fumado, quizá el auto no debía de haber manejado.


sábado, 24 de julio de 2010

Tunes no no Itunes

Todo su sábado se redujo a ordenar su vida. Tenía que arreglar todo el desorden que había ocasionado en cuatro meses de estudio. La ropa sucia estaba por todos lados, el polvo era un protector de libros, sus separatas no estaban ordenadas alfabéticamente y por supuesto sus zapatillas no estaba en el lugar correcto.

Recién ahora se podía dar cuenta donde estaba viviendo. Se había refugiado por cuatro meses en estúpidos libros de historia, en tontas y superficiales, [OK, quizá no tan superficiales] separatas que hablaban de filosofía, y en sus propios escritos.

Ahora no estaba enganchado a nada. Estaba de vacaciones, no tenía mayores preocupaciones y podía levantarse todos los días a la hora que quisiera. Ya no tenía que poner su alarma a las 6:00 a.m. para levantarse antes de que las primeras gotas de rocío se lleguen a secar. Cualquier persona normal podría haber estado muy feliz. La premisa anterior aclara cualquier duda, cualquier persona normal. No, no era una persona normal, solía ser una persona normal. Ahora era un ratón de biblioteca. No! Qué estoy diciendo, no era un ratón de biblioteca, era alguien que había adoptado la pose de ser un ratón de biblioteca. El estudio era su guarida ante todos los problemas. En su estado natural hubiera salido regularmente a dar un par de vueltas y tomar unas cervezas con sus amigos. Ahora rechazaba cualquier invitación, ¿Sus argumentos? Tengo muchas cosas que hacer, tengo mucho que leer, estoy algo atrasado con mis trabajos, me da flojera pensar en todo lo que tendría que hacer para ir a esa fiesta [Si, el menos convincente pero el que usaba más frecuentemente].

Ahora que estaba de vacaciones las cosas le resultaban mucho más complicadas. No habían excusas para no salir. No habían trabajos por hacer. Tenía que hacer uno pero ni siquiera lo estaba haciendo.

En ese tiempo libre se estaba dando cuenta de todos sus problemas. Tenía tanta ropa por lavar, tenía tanto polvo por sacar, pero lo más importante, es que tenía una depresión que superar. Pero, ¿cómo alguien puede superar algo que ni siquiera reconoce que tiene?.

No había forma de hacerlo. Tenía que inventar cosas a las cuales dedicar su tiempo. No, no estaba dispuesto a pensar. En otro momento pudiera haber sido una opción pero ahora el pensar solo le haría reconocer sus problemas y ¿Cómo alguien como él va a reconocer que tiene problemas?.

Comenzó por clasificar la ropa. Por un lado los colores blancos y de otro lado los colores negros y azules. Todo lo que quedaba era ropa de colores claros. No había mucho sol y el pronostico del tiempo no era muy favorable así que solo puso cada montículo de ropa en un cesto diferente. Luego comenzó con las separatas y lecturas, perfectamente clasificadas alfabéticamente y luego separadas según el curso en el que las había leído. Lo mismo pasó con sus exámenes y calificaciones. Barrer, desinfectar, trapear, desempolvar, desodorizar, aromatizar…. No habían más cosas por hacer. Pero la noche se acercaba, esa era su única salvación. No estaba dispuesto a entrar al msn pues se podría correr el riesgo de que alguien lo invitase a salir.

Los días transcurrieron como tenían que transcurrir, toda una semana para lavar la ropa perfectamente ordenada por colores y media semana para planchar y doblar. Aún quedaban muchos días y muchas horas. El llorar no era un opción, aunque le hubiera sido muy útil. Había caído en la cuenta de sus errores [cuando lavas la ropa que más puedes hacer si no pensar], había caído en la cuenta que el esconderse debajo de materias superficiales no lo llegaba a desprender completamente de sus problemas, no tenía a alguien con quien hablar, alguien con quien hablar cara a cara. No habían pasado años suficientes para que la opción de dormir y abrir un balón de gas sea una opción, además aún tenía que terminar de ver su serie.

No, esto no está inconcluso, simplemente aún no sabe como resolver sus problemas. Logró conseguir un trabajo que lo mantiene distraído por un tiempo ¿Pero para un humanista cuanta distracción puede haber en redactar una tesis sobre “ Diseño y evaluación de la implementación de un humedal artificial como sistema de tratamiento de aguas residuales”?


lunes, 21 de junio de 2010

Mi opio, mi China, mi dinastía.



Cargaba sobre sus hombros unos sesenta años. Realmente se le pondrían echar más pero la tristeza de sus ojos hacia ver que el tiempo le había jugado una mala pasada. En las arrugas de su rostro se podía leer toda la historia de su familia, sus ancestros, su descendencia, hasta su clara conexión con alguna dinastía china; se podían leer los más fantasiosos e increíbles mitos chinos, se podían leer las crónicas de mil guerras, se podían leer las más extrañas recetas milenarias, se podía leer su vida entera.


Su ropa holgada y un poco gastada contrastaba fuertemente con los imperiales colores de toda la calle Capón: el predominante rojo de los pisos, que le hacía recordar el año nuevo chino, cuando su madre y su padre prendían cientos de cohetes para, con el ruido, espantar a los malos espíritus. También estaba muy presente el dorado en algunas paredes y columnas de los chifas. Esos mismos chifas donde celebró sus cumpleaños y donde pagó para su propio banquete de bodas, esos chifas que lo remontaban a aquellas tardes familiares donde su padre los llevaba a comer, aquellos chifas donde alguna vez trabajó de ayudante de cocina para ganarse algunas monedas, aquellos chifas donde aún se reúne con algunos amigos de su niñez.


Llevando una bolsa de color blanco y otra de color amarillo como sus dientes, teñidos por el tabaco, iba a paso lento dirigiéndose a una concurrida, amontonada y algo desordenada, pero finalmente acogedora esquina de la calle Capón, el negocio de su amigo Lucho. Ahora el comer un min pao le era satisfactorio, ya nadie los hacía como a él le gustaban, ese era el verdadero sabor, ese era el verdadero aroma; un aroma que de seguro sus abuelos cuando llegaron como coolíes aún podían oler en sus entrañas, un aroma que su madre respiraba en la cocina cada vez que hacía una de esas exquisiteces, un aroma que le hacía brotar algunas lágrimas de melancolía.


Sacando una cajetilla roja de cigarros de su bolsillo derecho, se dispuso a encender uno. Se podría decir que fumaba como chino en quiebra, pero ahora su rostro no era de preocupación, era de disfrute, disfrutaba fumar su cigarro como si fuera el último, disfrutaba su cigarro como si no hubiera fumado desde hace mucho, disfrutaba su cigarro como si en su casa le estuviera prohibido fumar, disfrutaba su cigarro como cuando tenía quince años y tenía que esconderse de su madre para que no lo descubriera cuando fumaba. A paso lento iba caminando hacia Jr. Paruro, hacia su casa, siguiendo su rumbo, aún desprendiendo olor a tabaco, aún desprendiendo humo de cigarro de cajetilla roja.


No se cruzó con nadie, o él no vio a nadie, que es lo más probable. Es más que seguro que conocía a más de tres personas en esa calle con las que hubiera podido entablar una amenizada conversación, pero no, hoy no quería hablar con nadie, hoy era un día para él, hoy era un día para fumar cigarrillos de cajetilla roja, hoy era un día para comer min pao.

Mirando el suelo siguió el rumbo a su casa, siguió el rumbo hacía Jr. Paruro, a paso lento pero seguro, buscando algún recuerdo dentro de sí y buscando algún recuerdo impregnado en el piso de la calle Capón, el bautizo de su último nieto, o el aniversario de bodas de su hija, o el fallecimiento de su amada esposa. No había nada más que hacer en ese lugar, solo quería volar hacia otro continente y establecerse en el país que vio nacer a sus ancestros

jueves, 11 de marzo de 2010

Carta de un obsesivo compulsivo

http://www.sitcomsonline.com/photopost/data/2479/criminal-minds169The_Big_Wheel.jpgLa conocí una tarde de abril, podría decir que era una tarde nublada o quizá podría decir que era una tarde lluviosa o tal ves una en la que hacía mucho calor pero la verdad es que el día en que la vi no me fijé en ningún detalle, solo la contemplé, lo que si podría escribir y describir es como se veía ella. Tenía un vestido floreado, unas zapatillas, unas pantis y estaba con el cabello suelto, la verdad es que tampoco me fijé muy bien como estaba vestida. Era nuestro primer encuentro en persona, la había contactado por una conocida red social en Internet, cumplía los requisitos que yo pedía, era la persona que yo estaba buscando hace ya varios meses atrás, me hacía recordar mucho a la anterior, en verdad se parecían mucho y a veces eso me asustaba mucho, pero no me importaba, mientras más iguales sean será mucho mejor pensaba en mi interior. El día que la conocí en persona yo llevaba un saco largo de color negro, un pantalón muy pegado y una camisa de color claro, a decir verdad me veía muy apuesto, y eso que soy bastante modesto en todo sentido. Ella fue la que se me acercó pues como el ame pidió yo llevaba un morral negro, que compré para tal ocasión; me saludó y nos pusimos a tomar un café, yo estaba nervioso, como siempre, como todas las veces, nunca dejo de estarlo, siempre estoy nervioso, siempre lo estoy y siempre lo estaré, hasta ahora que escribo esta carta y recuerdo el suceso me pongo nervioso pero siento una excitación que de todas formas tengo que volver a sentir, la tengo que volver a sentir, no puedo quedarme con esas ganas. la invité a ir a mi departamento y ella gustosamente aceptó, ella parecía controlar perfectamente la situación, no demostraba ni siquiera un poco de miedo, y eso si me asustaba, pues las anteriores a pesar de sentirse muy relajadas, tenían una dosis muy baja de miedo, pero ella no, no lo tenía y eso me asustaba, me asustaba mucho y hasta ahora me asusta mucho , cuando recuerdo su cara tan segura y como se comportaba me da mucho miedo a mi también, apenas pisó mi departamento di comienzo a lo mío, a mi rutina, la amarré la desvestí… e hice todo lo que se tenía que hacer, no puedo escribir, por que no se que no debo hacerlo, pero la excitación que siento ahora es mucho mayor, no voy a compartir dicho placer publicándolo en esta carta, no no eso es muy egoísta pero es mi decisión. Al final como siempre me deshice de ella, y hice mi ritual de limpieza, espero poder repetir ese hermoso momento con otras personas, quiero y necesito hacerlo, lavaré su sangre hasta que no quede ninguna señal de lo sucedido.

domingo, 13 de diciembre de 2009

RUN




No sabía por donde iba, solo corría, corría y corría. Tomar una bicicleta prestada, pedalear hasta no poder más, frenar, trepar el muro. Joder! Perros, seguir corriendo, calles angostas, casi nada de luz, respirar, oír mi respiración agitada, oír los pasos del policía, sacar mi arma muy cautelosamente, oír mi respiración nuevamente, sentir el miedo y la angustia en el ambiente, poner mi dedo muy cautelosamente en el gatillo. Oír el correr del policía despistado, pero se que no se dará por vencido, correr nuevamente, tomar esa moto, ir por una vía muy rápida, aumentar la velocidad, doblar a la derecha, seguir manejando, no podía dejar de ver por donde iba, virar a la derecha nuevamente, una rampa, saltarla, caer como pueda, seguir aumentando la velocidad, oír las sirenas, sentir que se acercan y que saben mi rumbo, doblar a la derecha, doblar a la izquierda, doblar a la derecha, nuevamente a la derecha. Joder otro callejón con un muro, frenar rápidamente la moto, esconderme detrás de un basurero, sacar mi arma nuevamente, escuchar mi agitada respiración, poner el dedo en el gatillo, esta vez sin ningún cuidado pues ellos ya saben donde estoy así que no habrá mucha diferencia.

Escondido detrás del bote de basura aprovecho el menor descuido para disparar, los policías respondieron de igual manera.
- Refuerzos en Madison avenue- dijo uno de ellos.
Solo se oían muchos disparos, cuando llegaron los refuerzos él sabía que ya no tenía ninguna oportunidad, eran más de 10, solo era uno, no tenía ninguna salvación. Rápidamente le tendieron una emboscada poco a poco lo comenzaron a rodear. Estaba perdido, lo iban a reducir en cualquier momento.
Un policía de bigotes se acerco y lo apunto directamente con un arma, todo fue muy rápido, se oyó un disparo, el policía yacía muerto en el piso, dos de los uniformados se acercaron al cuerpo mientras que el resto se acercó donde estaba él y de varios golpes lograron tirarlo en el suelo para esposarlo.
- esto te costará muchos años en el nido de ratas- dijo él policía mientras lo esposaba.
- la vida ya no vale nada- dijo fríamente.
- claro que te importa, claro que si vale algo, tienes que temer por tu vida, acaso no leíste el libreto, tienes familia, robaste y te metiste en todo ese lío por tu familia, no tenían que comer, todo se les había acabado, todo de nuevo, todo de nuevo, eso no venderá.- dijo el director mientras que todos los reflectores se encendían.
Algunas películas son buenas, otras son malas, en otra categoría están las películas americanas..... [risas]

domingo, 11 de octubre de 2009

La cena

Tomó un taxi que lo llevó hacia el Bar. Entró al Bar, pidió una cerveza, prendió un cigarro, y se sentó en una esquina de la barra. Oyó su canción favorita en la rockola y le dio la pitada final a su cigarro.
La gente bailaba, el ambiente cada vez se hacía más agradable. Pero todo eso perdió importancia cuando la vio entrar y acercarse a la barra para pedir algo de tomar.
La imagen que desprendió aquella bella e intimidante muchacha lo impactó y entusiasmó.
Desde el otro lado la miraba. Veía el movimiento de sus carnosos labios al tararear las canciones, el posar de sus dedos sobre la copa, el compás que llevaba su esbelto y delgado cuerpo al ritmo de la música y el agitar de su cabello por el ventilador que caía directamente sobre ella.
De su bolso la cautivadora mujer sacó un cigarrillo, y se dispuso a prenderlo. En fracciones de segundo David corrió hacia el otro extremo de la barra y le ofreció fuego tendiéndole la mano. La mujer cogió el encendedor Dupont y prendió su cigarrillo, ofreciéndole otro a David. Tímidamente cogió el cigarrillo y se sentó al lado de ella.
- A que son algo fuertecitos ¿no?
- Si, algo, pero he ahí donde está lo característico – dijo David invitando a la Mujer a decir algo más.
- Soy Verónica.
- David- encantado.
Mientras ambos fumaban, un silencio los invadió. David sabía que tenía que ser él quien plantee un tema interesante. Verónica era una oportunidad única e irrepetible, no podía dejar pasar a una mujer tan bella y con tantos atributos.
- ¿Qué calor hace no? – no tenía nada interesante que decir, pero algo tenía que decir.
- Si…
- ¿Vienes seguido a este Bar?
- Si, me queda cerca al trabajo, y he andado esta semana cargada de cosas. Unas cuantas copas son lo mejor para relajarse.
- Indudablemente, ¿Deseas algo de tomar?
La situación estaba un poco más amena, y ambos se iban soltando. David se sentía más a gusto y hasta creía que dominaba por completo la situación.
- Claro, por supuesto- dijo Verónica
- Pediré por ti- Verónica sonrió. – Dos tequilas por favor.
- Mi trago favorito. Pero para mí una noche en un Bar no está completa si no bailo.
Secando su vaso, David se paró y tomo de la mano a Verónica llevándola hacía una esquina del Bar donde corría un fresco aire. Bailaron dos canciones, fueron a la barra, tomaron otra ronda de tequilas, y siguieron bailando. Esa rutina se repitió durante un par de horas. Verónica percibía en David un encantó que hace mucho no sentía, se le acercaba, tanto que sus respiraciones se juntaban y se hacían una sola.
David sabía que era inevitable, ya estaba consumado. Al término de una canción, la llevó hacia donde estaba la rockola. Intercambiaron miradas, sonrieron y sus labios se juntaron. Lo que en un momento fue timidez, ahora estaba lleno de pasión, ardía en deseo.
Los dos siguieron bailando y besándose. Conforme iba pasando el tiempo, la euforia y la calentura de ambos iba apoderándose de ellos, los tragos estimulaban todo lo que estaba pasando.
- ¿Vives solo?
- Si – dijo David, tocándose el cabello.
- Vamos a tu casa, de seguro ahí la vamos a pasar mucho mejor.
- Si, está bien, supongo- repitiendo el gesto anterior.
Salieron del Bar. David cubrió a Verónica con su chaqueta, en un gesto por abrigarla. Cruzaron la calle, David estiró la mano para llamar a un taxi.
- A la cuadra cinco de la calle dos.
En el viaje siguieron besándose, sus manos se entrelazaban, se tocaban y acariciaban, no tenían control de ellas.
Auque las ansias de Verónica aumentaban conforme las ruedas del taxi avanzaban, David se volvía un poco más torpe en los movimientos.

Llegaron a la puerta 105, David sacó sus llaves, abrió la puerta, prendió la luz y la invitó a pasar.
- ¿Me invitas una cerveza?
David abrió su congeladora y sacó un par de latas de cerveza. Le entregó una a Verónica. Al recibirla Verónica se abalanzo sobre él y lo comenzó a besar y mordisquear los labios, para luego quitarle la camisa que traía.
Verónica hace una pausa y le pregunta donde está el baño. Se perfuma y se arregla para regresar nuevamente a la sala.
- Hola. – dijo una mujer de cabello castaño, que la recibe con un cordial saludo.
- ¿David?- preguntó nerviosamente Verónica, hablando fuerte para que este salga.
- Ya vendrá, siéntate. – respondió la mujer, sin perder el pasivo tono de voz que tenía.
Verónica se sienta junto a la mujer, mostrándose esta ves un poco más a la defensiva.
-Mira, sé que la idea era que te divirtieras hoy con mi novio, pero aunque habrá diversión, no será la tuya.
Verónica, se mueve hacía un extremo del sofá, su actitud defensiva quedó desecha y se sintió completamente indefensa.
- Te pediría que te relajes, estás muy tensa. No te sientas mal ni excluida, nosotros te vamos a tratar bien. ¿Sabes?, tú serás la espectadora de la noche, tienes ojos muy bonitos. Tus manos son preciosas, pero no necesitamos tus linda uñas. Nos pueden hacer daño, tú debes saber, cuando alguien intenta defenderse tiende a arañar a la gente. Está noche la recordarás para toda la vida, te desnudarás y te relajarás en una cama. Te comenzaré a hacer masajes mientras te iré atando las manos y los pies. No tendrás que hacer mucho esfuerzo. David afilará unos cuchillos y me los dará. Para mí esta es la parte más emocionante y divertida. Te comenzaré cortando la cintura…

La mañana era soleada, la mujer se levantó, fue al baño y desde ahí le preguntó a su novio.- ¿Te gustó la cena de ayer?